La web de una peluquería tiene que enseñar tu trabajo y quitar dudas antes de la primera cita, qué servicios haces, cuánto cuestan, quién te va a atender y cómo se pide hora. Si ya usas Booksy, Treatwell u otra app de citas, el botón «Pedir cita» lleva a ella; si das hora por WhatsApp, abre el chat. Con Tu Presencia Online la tienes por 39 €/mes + IVA, sin alta ni permanencia.
Una peluquería vive de clientas que repiten. Las nuevas llegan por tres caminos: alguien se lo recomienda, se muda al barrio o no está contenta con su peluquería de siempre. En los tres casos, antes de pedir hora te busca en Google o en Instagram y mira tres cosas, tus trabajos, tus precios y tus reseñas. Tu web tiene que enseñarle las tres y ponerle fácil pedir cita.
¿Cómo elige peluquería una clienta nueva?
Busca «peluquería cerca de mí», «mechas balayage» y su barrio o «peluquería de hombre en» y la ciudad. En el mapa mira las estrellas, el número de reseñas y las fotos de cortes y colores. Luego entra en tu web o en tu Instagram para comprobar si haces lo que quiere y cuánto cuesta, y pide cita por WhatsApp, por teléfono o en tu app de citas. Si sale contenta, vuelve cada pocas semanas durante años.
El paso en el que más clientas se pierden es el de comprobar precios. Mucha gente quiere saber cuánto cuestan unas mechas antes de escribir, y si no lo encuentra, escribe a otra que sí lo pone. Un precio «desde» con una línea de explicación («depende del largo y de la cantidad de pelo») resuelve casi todo.
¿Qué debe tener la web de una peluquería?
- Tus servicios con precio orientativo y duración: corte, color, mechas, alisados, recogidos, novias, caballero.
- Fotos de tus trabajos, mejor de antes y después, y del salón. Son las que hacen que alguien te elija.
- Quién atiende y en qué es buena cada persona. Mucha gente busca a «la que hace bien los rubios».
- Un botón para pedir cita, el que uses: WhatsApp, teléfono o el enlace a tu app de citas.
- El horario de verdad: si abres a mediodía, tardes largas o sábados, ponlo arriba.
- Dirección con mapa y cómo aparcar cerca.
- Tus reseñas de Google a la vista y el enlace a tu Instagram.
- Las marcas de productos que usas, si es un motivo para elegirte (color sin amoniaco, tratamientos concretos).
La web típica de una peluquería falla en lo básico: una foto de stock de una modelo que no ha pisado tu salón, servicios sin un solo precio, «pide cita llamando» con el teléfono escondido en el pie y un horario de hace tres años.
¿Qué precios pongo en la web?
Los que puedas mantener. No hace falta la lista entera con cada suplemento: basta con los servicios que más se piden y una forma honesta de dar el resto. Un ejemplo de cómo suele quedar bien:
- Corte de caballero o de mujer: precio fijo, diciendo si incluye lavado y peinado.
- Tinte o color: «desde», según el largo del pelo.
- Mechas, balayage, alisados: «desde», y «te damos precio cerrado al verte».
- Novias y eventos: «escríbenos», con lo que incluye la prueba.
Cuando subas precios, nos lo dices por WhatsApp y lo cambiamos. Así la web nunca dice algo distinto de lo que cobras en caja.
¿Y si ya uso Booksy, Treatwell u otra app de citas?
Sigue usándola. Esas apps llevan tu agenda, mandan recordatorios y algunas traen clientas nuevas. No hacemos sistemas de reservas, así que no competimos con ellas: el botón «Pedir cita» de tu web lleva a tu perfil en la app, y la clienta reserva allí como siempre.
Lo que la app no hace es darte una web tuya. Tu perfil en una app de citas aparece junto al de otros salones de la zona, con su diseño y sus reglas. Tu web es solo tuya: tus fotos, tu forma de explicar los servicios y tu nombre en tu dominio .es. Y si un día cambias de app, cambiamos el enlace y ya está.
Si das cita por WhatsApp o por teléfono en vez de con una app, el botón se adapta: abre el chat con un mensaje ya escrito («Hola, quería pedir cita para…») o llama con un toque.
¿No me basta con Instagram?
Instagram enseña muy bien tu trabajo, y sigue siendo útil. Pero no responde bien a quien busca en Google «peluquería en» su barrio, y no deja ver de un vistazo tus precios ni tu horario. Además, como «Sitio web» de tu ficha, un perfil de Instagram dice poco a quien aún no te conoce. Lo mejor es tener las dos cosas y que se enlacen. Lo contamos con más calma en ¿necesito una página web si ya tengo Google e Instagram?.
¿Cómo debe estar la ficha de Google de una peluquería?
- Categoría principal «Peluquería», y si haces barbería o estética, añádelas como secundarias.
- Enlace para pedir cita. Google permite añadir en tu Perfil de Empresa enlaces para concertar citas. Que lleve al mismo sitio que el botón de tu web.
- Fotos de trabajos recientes, no solo de la fachada. Súbelas cada pocas semanas.
- Horario especial para Navidad, puentes y vacaciones: Google recomienda confirmar el horario de los festivos oficiales.
- Reseñas que nombren el servicio: «me hizo unas mechas preciosas». Pídelas al cobrar con el QR de reseñas que sacas de tu ficha de Google (te explicamos cómo en cómo conseguir más reseñas), y no una vez al año: cada vez más gente filtra por nota. En EE. UU., el 31 % de los consumidores solo elige negocios con 4,5 estrellas o más, frente al 17 % de la encuesta anterior (BrightLocal, 2026).
Tienes el paso a paso en cómo conseguir más reseñas en Google.
¿Cuánto cuesta una página web para una peluquería?
Con nosotros son 39 €/mes + IVA, sin coste de alta ni permanencia. Cambiar precios, fotos u horario por WhatsApp entra en la cuota, sin límite de cambios pequeños, así que subir las tarifas o añadir los trabajos de la temporada no te cuesta más.
La app de citas, si la usas, la sigues pagando aparte. Para comparar con una agencia, un freelance o hacerla tú, tienes los precios reales en cuánto cuesta una página web.
Cómo hacemos la web de tu peluquería
Mándanos por WhatsApp tu lista de servicios y precios, cómo das cita hoy y las fotos de trabajos que más te gusten; tu Instagram y tus reseñas de Google hacen el resto. Ves la web terminada en el móvil antes de pagar nada, y si te convence, la publicamos en tu dominio en 48 horas desde tu visto bueno.
El móvil de arriba es un ejemplo ilustrativo: cada web se hace con los servicios, las fotos y las reseñas reales de tu peluquería.